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Cocina con isla y barra abierta al salón

Si abres la cocina al comedor, el comedor también lo diseñamos.

Cuando cae el tabique, el mueble de la cocina y el del comedor se ven al mismo tiempo, desde el sofá. Los hacemos con el mismo frente, el mismo canto y el mismo herraje, en el mismo pedido y con la misma garantía.

Mismo frente a los dos lados Un solo pedido Sólo lo que continúa la cocina

Qué diseñamos del comedor.

Lo que es continuación de la cocina. No hacemos muebles de baño ni de dormitorio: ese no es nuestro oficio y preferimos decirlo antes que improvisarlo.

El aparador bajo

Treinta y siete o cuarenta centímetros de fondo, para que no se coma el paso. Mismo frente que la cocina y, si quieres, remate con el material de la encimera.

La estantería hasta el techo

Con la misma modulación que los muebles altos, de manera que las líneas horizontales se continúen de una pared a la otra en vez de pelearse.

La bancada bajo la ventana

Banco con almacenaje debajo, a 45 cm de altura. Es el mueble que mejor aprovecha un comedor estrecho y el que más se agradece con niños.

El mueble de la televisión

Suspendido o apoyado, con el paso de cables resuelto por detrás y un cajón de fondo reducido para los mandos y los cargadores.

La mesa, atada a la cocina

Dos caminos: tablero del mismo material que la encimera, o una isla que hace de mesa por un extremo. Lo segundo ahorra metros.

El armario de paso

Si el comedor es también el recibidor, un frente liso de suelo a techo con el mismo acabado: desaparece y se lleva dentro los abrigos.

Se diseña todo junto o no se diseña. El comedor no se añade después: si entra, entra en el mismo plano y en el mismo presupuesto, porque es ahí donde se decide que los dos lados cuadren.

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Cocina en roble claro abierta al comedor, con la mesa y las sillas a continuación de la isla

Lo que cambia cuando la cocina se ve desde el sofá.

Una cocina cerrada perdona cosas que una cocina abierta no perdona. Estas seis son las que se notan todos los días.

Qué se notaQué hay que decidir
El ruidoUna campana a 2 m de la mesa se oye. Hay que mirar el nivel sonoro en decibelios de la ficha, no sólo el caudal, y valorar motor remoto o campana de inducción.
La luzDeja de ser luz de cocina y pasa a ser luz de sala. Tres circuitos separados —general, bajo muebles y comedor— y regulación al menos en los dos últimos. Los lúmenes, con números.
Los tiradoresSin tirador, con gola o con uñero, el frente lee como un mueble de salón. Con tirador de barra, lee como una cocina metida en el salón.
El zócaloMismo material y misma altura a los dos lados. Un zócalo de 10 cm en la cocina y de 6 en el aparador se ve desde la puerta.
El sueloUna sola pieza y una sola dirección, sin junta de cambio de material en el hueco del tabique que has tirado. Qué va primero, el suelo o los muebles.
El frigoríficoIntegrado y con puerta de mueble, o se convierte en lo primero que se ve al entrar en casa. Es la decisión que más cambia la foto final.

El tabique, antes de prometer nada.

No todos los tabiques se pueden tirar. En la cita miramos si el que te separa la cocina del comedor es de carga, si hay una bajante dentro y hasta dónde se puede abrir sin tocar la estructura.

Si no se puede, hay salidas intermedias: un hueco pasante, una barra de paso o un frente de cristal que deja pasar la luz sin tocar lo que sostiene el edificio.

Cocina clara abierta a la zona de comer

Lo que más nos preguntan.

¿Hacéis muebles de salón sueltos, sin cocina?

No. Lo que diseñamos es la continuación de una cocina: el aparador, la estantería, la bancada o el armario que comparten frente, canto y herraje con los muebles de la cocina que estamos haciendo. Fuera de ese pedido no vendemos mobiliario de salón.

¿Y muebles de baño o de dormitorio?

Tampoco. Hay quien lo ofrece todo; nosotros hacemos cocinas y lo que se ve junto a la cocina. Preferimos decirlo claro antes de que alguien venga a la tienda esperando un armario de dormitorio.

¿Se puede usar el mismo material de la encimera como tablero de la mesa?

Sí, y queda muy bien, con dos condiciones. La primera es el peso: un porcelánico o un compacto de 12 mm pide un bastidor o un sobre de apoyo, no sólo dos patas. La segunda es el canto: en una mesa se roza con las piernas, así que se pide canto romo o pulido, no el canto vivo que se deja en la encimera.

¿Cuánto suma al presupuesto?

Depende de cuántos metros sean y de si lleva frente, cajón o sólo estante, así que no damos una cifra de folleto. Lo que sí hacemos es presupuestarlo por separado dentro del mismo documento, para que puedas ver lo que cuesta la cocina, lo que cuesta el comedor y decidir sobre cada uno.

¿Lo monta el mismo equipo?

Sí, y el mismo día o al día siguiente. Es la razón de hacerlo junto: un solo pedido, una sola entrega, un solo montaje y un solo interlocutor si algo hay que ajustar.

Trae las medidas de las dos estancias.

Con el ancho y el largo de la cocina y del comedor, y una foto del tabique que las separa, en una hora se ve si se puede abrir y cómo quedarían los dos lados. La cita es gratuita y no compromete a nada.